Punto de escala entre África y Europa, Tánger está situada en la punta septentrional de Marruecos, donde se unen el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Muchas son la celebridades internacionales cautivadas por la belleza de su bahía, el esplendor de su Medina y la brillantez de su sol. Solo por mencionar algunas, Matisse, Tenesse Williams, Jean Jenet, William Buroughs, Paul Bowies, encontraron en Tánger un lugar ideal para escapar y refugiarse.
La leyenda atribuye a Anteo, hijo de Neptuno, la fundación de la ciudad a la que dió el nombre de Tingo. Ha sido conquistada por Fenicios, Cartaginenses, Romanos, Arabes en el año 682, Portugueses en el 1471, Españoles e Ingleses en 1661, veinte años más tarde, después de ser asediada, pasó a manos del Sultan Moulay Ismael.
La ciudad estuvo bajo régimen administrativo internacional entre 1923 y 1956, garantizando su neutralidad política y su libertad comercial. Durante este periodo, Tánger adquirió la reputación de capital del espionaje y del contrabando y fue considerada como ciudad-refugio de capitales.
En el centro de la ciudad se encuentra la plaza de Francia y el boulevard Pasteur donde encontrará cafés, bancos, tiendas, agencias de viaje, restaurantes, etc. La terraza conocida con el nombre de "terraza de la holgazanería" ofrece una placentera vista sobre la Medina, el puerto y las costas españolas. Al anochecer, ciudadanos y visitantes se reúnen en la plaza.
Si lo que busca es exotismo, visite el Gran Zoco situado en la puerta de entrada a la Medina y descubra los olores a especias y los perfumes tradicionales.
La calle de los Siaghines (joyeros) es conocida por sus bazares. Esta arteria principal lleva al Zoco Chico, corazón de la ciudad antigua, rodeada de típicos cafés y antiguos hoteles donde convergen calles y pasadizos provenientes de la ciudad alta y de la Casbah.
Encaramada sobre una colina que domina la Medina, la Casbah es el lugar de reunión para los encantadores de serpientes. El Mechouar, su principal plaza, alberga el palacio Dar El Makhzen, reconstruido en 1740 por el Sultán Moulay Ismael. Transformado hoy en museo de Artes Marroquíes, encierra una magnifica colección de verdaderos tesoros, tales como, Coranes, alfombras, objetos preciosos esculpidos en madera o metal, cerámica, etc.
El museo de las antigüedades, le permitirá descubrir la historia antigua de Tánger. La legación americana, conserva obras de grandes pintores y artistas así como cartas geográficas antiguas, entre las que se encuentran las del León de África.
Tánger, ciudad de múltiples caras, ofrece a aquel que sabe ver con la mirada y el espíritu, una multitud de aspectos, colores, atractivos e inesperados testimonios de un pasado glorioso y presagio de un prestigioso futuro.
En esta ciudad, decía Delacroix, se siente el "placer que se puede desear sentir una sola vez en la vida".